la crítica opina…

“[…] David Giner ha supuesto toda una sorpresa para mí. Parece lógico cuando uno se enfrenta a una ópera prima albergar cierta incertidumbre (las experiencias vividas son de todo tipo), pero el autor sale claramente airoso en este caso. No es fácil encontrar en un autor casi inédito los mimbres de gran escritor de los que David Giner es poseedor. Además, el dominio de la escena y la capacidad de girar de manera recurrente en torno a un solo tema requiere de una capacidad como narrador encomiable. Por momentos me ha parecido reconocer algunos reflejos del mejor Javier Marías, y Decidir me ha hecho añorar al autor que tanto quise y del que luego me fui alejando. Si habéis leído a Marías y conocéis sus obras Tu rostro mañana, Mañana en la batalla piensa en mí o Todas las almas, rotundas obras maestras, sabréis reconocer la importancia de las palabras que dedico a esta novela.

Queridos amigos, ha nacido una gran novela, y por extensión, hemos incorporado a nuestra lista de autores a seguir de cerca a David Giner, del que ya esperamos nuevos proyectos […]

¿Es Decidir un thriller? ¿Es una novela reflexiva sobre la decisión humana? ¿Es un tratado vestido de ficción acerca de la condición humana, del concepto de justicia y de la capacidad del hombre para moldear su entorno en beneficio propio? La respuesta a todas estas preguntas es un sí rotundo. Decidir es la lucha dialéctica de dos hombres que afianzan su conocimiento mutuo (y propio) a través de los ojos del que tiene enfrente. Es una lucha de poder, un diálogo (muchas veces introspectivo) donde se debe desencriptar la petición. […]“.

Ni Un Día Sin Libro [reseña completa aquí]

 

Hay obras que nacen siendo transgénero […] Tiene portada de libro y estructura de novela, pero su historia y la perspectiva de sus personajes supuran teatro y drama.

[…] Ese tercer narrador, mayestático y plural, abraza al lector, posicionándose a su lado y guiándole con el dedo, diciéndole donde observar. Pero es a la vez una voz en off interesada, que utiliza su posición para colocar las piezas de pensamiento sobre el tablero […] Los personajes, e incluso el narrador, van colocando trampas en el desarrollo.Armarios que son ciegos y que no llevan a ninguna parte. Como los juegos laberínticos en los que se embrollan los personajes de la obra teatral La huella, escrita por Anthony Shaffer y que fue llevada al cine en 1972. Cada lector tendrá su imagen de Sacha, la mía se la robo a Joseph Mankiewicz con un Laurence Olivier que hubiera encarnado a la perfección al educado, astuto y acomodado Sacha, que se acerca al borde de su final, envejecido, pero todavía atractivo, y conservando lucidez y voluntad.

[…] La trama de Decidir, recalco, no es más que una charade, una cáscara que su autor, David Giner, ha usado para condensar toda una serie de cuestionamientos de todo tipo, desde política, filosofía, antropología o historia. […] Le sobran los motivos, en definitiva, a esta novela, Decidir, para materializarse sobre las tablas, y dejarse arrullar por un par de grandes actores de nuestra escena.

Revista de Teatro La Clá [reseña completa aquí]

 

Destaca por encima de todo en Decidir la voluntad estilística, es decir, la conciencia literaria puesta en juego con una técnica pulida. Escrita con una precisión tenaz, la novela mantiene una tensión narrativa en cada una de sus frases, una tensión que comunica una enorme fuerza contenida: podríamos compararlo no a una sucesión de puñetazos, sino a una sucesión de imágenes de una mano que sabemos que puede dar puñetazos. Aunque suene paradójico, no hay excesos en esta exuberancia de fuerza debido, precisamente, al papel que juega el conocimiento: el factor que da hondura a la obra y que hace que en la narración coincidan con extrema coherencia lo histórico, lo íntimo y la técnica literaria. Esta urde y trama desde la propia literatura gracias a ese oculto (o transparente) protagonista que es la voz narradora que incluye al lector. […] Con el escalpelo del aforismo, la voz que narra nos conduce a los secretos del ser humano: al «conócete a ti mismo», al «y ahora qué hacer» y a su síntesis destinal «llega a ser quien eres». En resumen, Decidir, desde un punto de vista comercial, no es para todos los públicos; y esto, desde un punto de vista literario, es, probablemente, el mayor de los elogios”.

(reseña del Jurado de la Segunda Edición del Premio A Sangre Fría, Madrid, 2018)

 

“… Decidir […] se lee muy rápido gracias a sus cortos capítulos. El que estos tengan tan poca extensión ayuda a que el ritmo de la novela sea muy fluido. En esto ayuda también el hecho de que el autor nos lleve al pasado continuamente para volver después al presente. Esta forma de intercalar los tiempos y las historias de los dos protagonistas es lo que hace que el libro resulte intrigante, ya que el lector quiere volver al pasado o regresar al presente dependiendo de la historia que nos esté contando …”

“… Además, es una novela en la que los diálogos casi no están presentes, cosa que me ha llamado muchísimo la atención. Normalmente tiendo a pensar que los libros que carecen de diálogos son un poco pesados, pues la narrativa suele ser, en la mayoría de casos, muy descriptiva. Pero en el caso de este libro no ha sido así. Aunque los diálogos no abundan, la narración va directa al grano. El autor no se entretiene en describirnos puestas en escenas ni cosas innecesarias, sino que nos cuenta directamente la historia que nos interesa para que todo resulte muy ágil”.

Ana Segarra, Libros y Literatura – [reseña completa aquí]

 

“… Decidimos sobre cuestiones banales, sobre lo que nos afecta en el momento presente, sobre lo que lo hará en el futuro. Nos quejamos de cómo nos van las cosas sin pensar en que algunas de las situaciones en las que nos vemos envueltos no son culpa de los demás, sino de nuestras propias decisiones. Pero, ¿es que acaso a veces es posible tomar una buena decisión? Si quieres conocer la respuesta a esta y muchas otras preguntas, tal vez deberías leer Decidir, la novela de David Giner […]”

“[…] es una obra que se apoya fundamentalmente en los diálogos entre sus dos personajes principales y el recuerdo del pasado de uno de ellos, Emil, para hacer reflexionar no solo a este sobre la importancia de las decisiones que tomamos, sino también al lector, directamente implicado en la narración. Una obra […] con un final, sin duda, que resultará tan inesperado como, creo, satisfactorio para la mayoría de los lectores. Una obra con la que pensar en la naturaleza humana, lo que depende de nosotros y lo que no. 

Cristina Monteoliva, La Orilla de las Letras[reseña completa aquí]